Un estudio analiza el cortisol en pelo (biomarcador de estrés crónico) desde el nacimiento hasta los 7 años, ilustrando su trayectoria de desarrollo.
Investigadoras/es del proyecto “Gestastress-Childstress” (grupo de investigación CTS-581, CIMCYC, Universidad de Granada) han publicado un estudio en el que analizan cómo evolucionan los niveles de cortisol en pelo durante la infancia temprana y qué factores pueden influir en ellos.
Para ello, realizaron un seguimiento longitudinal de 212 días madre-hijo/a desde el nacimiento hasta los 7 años. Los niveles de cortisol en pelo se evaluaron en recién nacidos, a los 6 meses y, posteriormente, de forma anual hasta los 7 años. Las muestras de pelo se recogían de la parte posterior de la cabeza, lo más cerca posible del cuero cabelludo. Se analizaban los 3 centímetros más próximos, que reflejan aproximadamente el cortisol acumulado en los últimos 3 meses, proporcionando así una medida biológica de estrés crónico.
Hasta este momento, no estaba claro cómo evolucionaban estos niveles durante la infancia o qué factores podían influir sobre ellos. Conocer su trayectoria de desarrollo y los niveles esperados de este biomarcador según la edad o el sexo es fundamental para poder interpretarlo adecuadamente en investigación, ya sea como predictor, mediador o consecuencia de problemas de salud mental, tal y como se está explorando en la literatura científica.
Los resultados muestran una disminución del cortisol desde el nacimiento hasta los 3 años, seguida de una etapa de estabilidad entre los 4 y 7 años. La caída más pronunciada se observa entre el nacimiento y los 6 meses, mientras que después el descenso es más progresivo. Este patrón podría reflejar la maduración de los sistemas biológicos del estrés y el hecho de que, en la primera etapa de la vida, muchos estímulos resultan nuevos y potencialmente estresantes.
Además, los niveles de cortisol en la infancia son superiores a los observados en personas adultas, lo que podría relacionarse con su papel en el desarrollo de los órganos. También se encontraron niveles más altos en niñas, pero únicamente a los 3 años. Por último, el estudio aporta percentiles descriptivos para edades tempranas (de recién nacidos/as a 3 años).
Estos hallazgos pueden ayudar a futuras investigaciones a comprender mejor la relación entre el estrés biológico en la infancia y el desarrollo de problemas de salud mental, tanto en niños/as como en sus familias.
Referencia
Baos‐González, M. Á., De Echarri‐Lorente, J., García‐León, M. Á., González‐Pérez, R., & Peralta‐Ramírez, M. I. (2026). Hair Cortisol Concentrations in Children: A Longitudinal Analysis Across Childhood. Developmental Psychobiology, 68(3), e70154. https://doi.org/10.1002/dev.70154
Contacto
Miguel Ángel Baos-González - @email