La ciudadanía rechaza más la desigualdad cuando afecta las oportunidades y los derechos

Mar, 24/03/2026 - 13:44
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24/03/2026
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Más que dinero: desigualdades que importan

¿Por qué algunas personas aceptan la desigualdad económica mientras que otras consideran urgente reducirla? Aunque solemos pensar que las diferencias de ingresos (p. ej., quién gana más o menos dinero) generan gran preocupación en la mayoría de las personas, esto no siempre ocurre. De hecho, las actitudes hacia la desigualdad económica suelen provocar una marcada polarización política entre distintos sectores de la sociedad. Sin embargo, cuando esas diferencias económicas se traducen en desigualdades en otros ámbitos, como la salud o la educación, la motivación para reducirla cambia notablemente: la mayoría de las personas se preocupan por la desigualdad de ingresos y quieren reducirla. Esta es la conclusión principal de un programa de investigación desarrollado por Francisco Miguel Soler‑Martínez (postdoc en Aarhus University, antes vinculado al CIMCYC), Guillermo B. Willis y Efraín García‑Sánchez (investigadores del CIMCYC, en el Laboratorio de Psicología Social de la Desigualdad). Los resultados se han publicado recientemente en European Journal of Social Psychology y Social Psychological and Personality Science, dos de las revistas científicas más representativas en psicología social. 

Más que una brecha económica: una brecha vital

Los estudios parten de una observación ampliamente documentada: muchas personas tienden a justificar las diferencias salariales porque las consideran fruto del mérito o del esfuerzo individual. Sin embargo, cuando aprendemos que las diferencias económicas se traducen en desigualdades en ámbitos esenciales, como la salud o la educación, comprendemos que reducir la desigualdad económica es fundamental para aumentar las oportunidades de todas las personas.

Para ilustrar esta idea, cabe imaginar dos personas que viven en la misma ciudad con grandes diferencias salariales. Esto puede parecer, para muchas personas, un caso “normal” y quizá justo. Pero si esas mismas diferencias determinan la posibilidad de recibir atención médica o de acceder a una educación de calidad, la valoración cambia drásticamente. Nadie elige enfermar ni nacer en un barrio sin escuelas dotadas de recursos humanos y materiales suficientes. Por ello, cuando las diferencias económicas se traducen en desigualdades en el acceso a la atención sanitaria o a oportunidades formativas, la percepción de justicia cambia de manera significativa. La desigualdad deja de verse como una simple cuestión de ingresos y pasa a entenderse como una desigualdad que afecta las oportunidades de vida y los derechos fundamentales.

Los dos artículos publicados, complementarios entre sí, convergen en una conclusión clara: comprender que la desigualdad económica está conectada con desigualdades en salud y educación aumenta el apoyo a medidas para reducirla, como apoyar políticas redistributivas o participar en actividades para exigir un cambio. Para llegar a este resultado, los investigadores emplearon una combinación de encuestas, experimentos con viñetas y diferentes textos informativos que permiten analizar de forma controlada cómo cambia la percepción de la desigualdad al introducir distintos tipos de información. 

Por ejemplo, en uno de los trabajos, se mostraron a las personas participantes escenarios breves que describían sociedades ficticias con distintos niveles de desigualdad económica. En algunos casos, las diferencias de ingresos iban acompañadas de desigualdades claras en el acceso a servicios sanitarios o a oportunidades educativas; en otros, estos ámbitos permanecían igualados. Cuando las desigualdades económicas aparecían junto a diferencias en salud o educación, las personas tendían a rechazar más la desigualdad económica, a verla como más injusta y a apoyar más políticas redistributivas (p. ej., aumentar el gasto social) o acciones colectivas (p. ej., participar en manifestaciones) para reducirla.

Un camino para generar consenso social

En un contexto global en el que la desigualdad económica continúa creciendo, estos hallazgos ofrecen una pista sobre cómo promover debates más constructivos. Pensar la desigualdad como algo transversal a la vida—teniendo en cuenta sus efectos en salud y educación—y no sólo como diferencias de ingresos hace que las personas estén más dispuestas a buscar un cambio social para reducirla.

Sin embargo, esto no debe interpretarse como si la desigualdad económica fuera aceptable si se reducen las desigualdades en salud o en educación. Las condiciones económicas influyen profundamente en múltiples áreas de la vida de las personas, que están interconectadas. Comprender estas conexiones es clave para elaborar respuestas colectivas a esta problemática social.

Referencias

Soler‐Martínez, F. M., García‐Sánchez, E., & Willis, G. B. (2025). Beyond Income Disparities: Perceived Health and Education Inequities Drive Actions to Reduce Economic Inequality. European Journal of Social Psychology55(2), 396-415. https://doi.org/10.1002/ejsp.3151 

Soler-Martínez, F. M., Willis, G. B., & García-Sánchez, E. (2025). Overlapping Inequalities: Connecting Income Inequality With Health and Education Disparities Motivates Its Reduction. Social Psychological and Personality Science, 16(8), 930-941. https://doi.org/10.1177/19485506241306867 

Contactos en el CIMCYC

Efraín García-Sánchez, CIMCYC (@email)

Guillermo B. Willis, CIMCYC (@email)